Vivir de la Tele

Creación, guión y mucha tele

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Categoría: Creación (página 1 de 2)

NaNoWriMo: ¿Y si lo vuelvo a intentar este año?

Han pasado dos años desde la última vez que me enfrenté y gané el NaNoWrimo. Ahora, con todas las circunstancias en mi contra, quiero volver a enfrentarme a la “página en blanco”. Entrecomillo esta temida expresión porque sentarme en mi escritorio y, literalmente, teclear las más de mil palabras diarias que debería escribir para alcanzar las soñadas 50.000 sin saber cómo se desarrollará la acción me parece una locura: en mi caso, más que página en blanco me encuentro ante esquemas que (espero) me ayudarán a saber hacia dónde va mi historia. Y sí, creo que este año será mi año. Y estoy tan segura de ello porque voy a volver a escribir aquella historia que me conquistó durante la primera vez que realicé este reto. Estoy más ilusionada que nunca.

¿Repito NaNoWriMo? Nunca se escribe la misma historia

Quizá penséis que me encuentro ante la decisión más cobarde que haya podido tomar en esta ocasión, pese a la “valentía” de volver a enfrentarme a un noviembre de lo más frenético. En lugar de descubrir una historia desde cero, rescato aquella que me hizo conocer la ilusión por crear algo más allá del par de páginas, gracias a la que pude desarrollar personajes que acabaron conquistándome y las historias que no se han marchado de mis pensamientos, aunque ya hayan pasado algunos años desde que escribiera el primer borrador. Por esto, he decidido retomar aquello que no terminé con el fin de quedarme conforme con mi obra (qué pedante suena). Ya que he podido comprobar lo que me gusta y lo que no, ¿por qué no iba a darle ahora otra oportunidad? Creo que el NaNoWriMo es el momento perfecto para ello.

Es cierto que conozco a los personajes, que sé hacia dónde están dirigidas sus acciones y por qué se desata el detonante que dará lugar, tras los correspondientes puntos de giro, a un clímax. A pesar de esto, también sé que el resultado de las futuras 50.000 palabras que escribiré el próximo mes no será igual al que desarrollé hace un par de años: así como yo he evolucionado, tengo la sensación de que mi historia lo ha hecho conmigo. Y no hay nada que me ponga más nerviosa y me llene tanto de energía como esto.

¿Mis circunstancias? En contra, ¡más tensión – diversión!

Gracias a mi trabajo de oficina y mis retos personales de creación, he descubierto que cuando más escribo es cuando más presionada me siento. A nadie le gusta vivir estresado, por supuesto, pero a mí me funcionan las cuentas atrás, el contador de palabras y el desafío/decepción: soy una persona demasiado exigente, por lo que no me puedo permitir “perder” este reto una vez que ya esté participando. Es así de estúpido, pues siempre pueden surgir circunstancias que me impidan sentarme a escribir mis 1.167 palabras diarias de media, pero este comportamiento me ha funcionado en las dos ocasiones en las que me he apuntado al NaNoWriMo. Ahora, con más trabajo que nunca y con falta de horas de ocio y sueño, me lanzo para demostrarme a mí misma que no hay excusas que valgan y, sobre todo, para ser consciente de que puedo hacer todo lo que me proponga. Necesito escribir. Necesito volver a ponerme al límite, a exprimirme. Lo dicho… ¡Ahora es el momento perfecto!

¿Lo hacemos juntos?

Como en las dos ocasiones anteriores que participé, las redes sociales y los foros locales de la web oficial de NaNoWriMo fueron una vía de escape magnífica para los días en los que me costaba más trabajo de lo habitual alcanzar la meta diaria. Aunque sea un evento internacional y en España no tenga el mismo seguimiento que en otros países, los chicos de WrimoEs llevan años haciendo un magnífico trabajo. Por ello, me encantaría que este año escribiéramos las 50.000 palabras juntos: utilizando el hashtag #tuhistoriaimporta en Twitter podremos darnos ánimos, contar nuestras aventuras y desventuras a lo largo del camino y, en definitiva, alimentarnos de motivación. A mí me funcionó hace años, ¿por qué no lo iba a conseguir a estas alturas? Vamos, ¿quién se anima?

NaNoWriMo: 5 excusas por las que no participaré este año

Lo siento. Comienzo este post pidiéndome perdón a mí misma. Primero, por haberme creado ilusiones durante casi dos meses, por esperar con ansias este momento y por echarme atrás a última hora. Segundo, por lamentarme. A pesar de que solo he participado en dos ocasiones, el NaNoWriMo se ha convertido en un imprescindible: me permite liberarme de las ataduras que yo misma me establezco, escribo sin mirar atrás y tan solo me concentro en la cifra (y en que la historia se sostenga, aunque solo sea un poquito). Este año no va a poder ser, pero no dejo de pensar en la sensación que me produce el reto, el esfuerzo y la recompensa al final del proyecto.

5 razones/excusas por las que este año me pierdo el NaNoWriMo

1. No he tenido una buena idea que desarrollar en los meses previos al National Novel Writing Month. Qué le vamos a hacer, pero a veces la inspiración no llega, mucho menos cuando no quedan huecos libres en mi cabeza.

2. No he tenido tiempo de planificar. Con uno o dos conflictos puede diseñarse una buena historia, pero esta vez me ha sido imposible centrarme, pararme a ordenar las ideas (más bien, los atisbos de ideas) y comenzar lo que podría ser un buen borrador.

3. No he organizado mi calendario. Mirando hacia adelante, soy consciente de que noviembre se avecina bastante complicado para mí en cuanto a lo profesional. No puedo permitirme complicármelo un poco más, pese a que la recompensa de ver el número 50.000 en el contador de palabras sea de lo más gratificante.

4. No puedo perder más horas de sueño. Este verano conseguí la Mi Band de Xiaomi y me sorprende lo poco que puedo llegar a dormir y lo mucho que me cunden los días. Si, además de todo, tuviera que escribir más de 1.600 palabras diarias, no creo que llegara viva a fin de mes.

5. No tengo claras mis prioridades. Al contrario que me ocurrió en los dos años anteriores, en esta ocasión no estoy segura de si el NaNoWriMo debe ir por delante de todo lo demás, sobre todo, de mi trabajo actual. Sé que un borrador puede ser una inversión a largo plazo, pero ahora tampoco puedo pensar a largo plazo, sino que debo hacerlo al día. Quizá este sea el punto que más me apena.

Hazlo por mí

A pesar de que solo he participado en dos ocasiones, tengo clavada la espinita por no poder hacerlo este año. Sigo de cerca a los wrimos de España, quienes cada año organizan quedadas en Zaragoza y se animan mutuamente a través de las redes sociales. En esta ocasión, no puedo unirme a ellos en la lucha hacia las 50k, pero no perderé la pista de quienes hayan decidido escribir el primer borrador de algo que, seguro, será mucho más que el principio de algo. Personalmente, el NaNoWriMo ha provocado en mí la sensación de motivación por la escritura que quizá ahora me falta, por lo que me encuentro en una de las mayores contradicciones que se me han planteado nunca: no escribo porque no escribo y, si escribiera, escribiría.

Por ello, os animo a hacerlo: apuntaos al reto. Todavía estáis a tiempo.

Vuelvo a escribir: la dificultad (y la satisfacción) de engrasar la maquinaria

Desde que llevo una vida tan frenética como ordenada he dejado de lado lo que más alegrías y berrinches me produce: no he vuelto a coger un folio y a garabatearlo, a darle forma a unos personajes y a complicarles la existencia de la forma más cruel y placentera tanto para mí como para quien los observe desde fuera. Tras varias semanas pensándolo en serio, hoy he decidido finalizar este periodo de barbecho y, volver a escribir y recuperar los proyectos que tenía guardados en un cajón.

Lo reconozco: como Dani Mateo, soy emprendedora porque inicio muchos proyectos, pero rara vez termino uno. Me ilusiono con demasiada facilidad y me resulta muy complicado dar por finalizados los jaleos en los que me meto. Y como no tengo excusas, me confieso en este espacio que es tan mío como de quienes me leéis.

Escribir: lo que me motiva y lo que me satura

Tengo la suerte de que me apasione algo que no tiene fin, al menos, a largo (larguísimo) plazo: la televisión, por mucho que se empeñen algunos en eliminarla del imaginario cultural universal, es un elemento siempre presente, en constante evolución y sorpresa para lo que nos gusta admirarla y desengranarla. Ahora estamos presenciando un periodo de cambio en la ficción nacional y, por suerte, no he dejado de comentar los nuevos contenidos que han ido aterrizando a nuestra pequeña pantalla. Sin embargo, en Vivir de la Tele no hablo de estrenos (a no ser que necesite un poco más de palabras, análisis o una visión distinta a la que aporto en Perdidos en la Tele), sino que voy más allá de lo que veo. Y esto, es una de las cosas que más me motivan para seguir escribiendo, no solo aquí, sino fuera de la “jaula” del post.

Sin embargo, la falta de tiempo y el “querer llevar todo para delante”, como decimos por el sur, son elementos incompatibles en lo que a la productividad efectiva se refiere. Porque sí, me considero una persona muy productiva: me paso el día pensando en todo lo que tengo que hacer y lo ordeno en mi cabeza para que, a la hora de la verdad, la maraña de tareas no pueda conmigo; pero la autoexigencia extrema que llevo practicando desde que iba al colegio no me permite dedicarle tan solo cinco minutos al día a este blog. O blanco o negro: o me siento y paso tardes enteras recopilando información, estructurando un post y, finalmente, escribiéndolo y publicándolo; o no hago nada. Y esto, es lo que me satura.

Aprendiendo a situarme en el ecuador de los estados

Y digo estado con minúscula, refiriéndome a los estados que experimento cuando Vivir de la Tele me viene a la cabeza. Y no solo por el blog, sino por todo lo que debería estar haciendo y no hago. Hace un año que decidí que un proyecto debía reposar algún tiempo, y me temo que ya ha tenido el descanso suficiente. Sin embargo, desempolvar las páginas escritas tiempo atrás me resulta una de las tareas más complicadas del mundo. Por suerte, no he dejado de trabajar en estos meses de parón y no he olvidado cómo golpear las teclas de mi ordenador. Algo es algo, ¿no?

Aunque todavía no me atrevo a lanzarme a la piscina de la reescritura (del repensamiento y del replanteamiento de todo lo que tenía claro, más bien, de lo que creía tener claro), sí que estoy en pleno proceso de preparación de lo que está por venir: quiero crear algo antes de que acabe 2015, algo más corto que extenso, y quizá pueda ser el comienzo de algo que puede alargarse. Sin embargo, hay que comenzar a engrasar la máquina antes de someterla a una carga de trabajo a la que no está acostumbrada porque, si no, puede romperse. Y en ese punto me encuentro, en el de “desacomodarme” y en el de ponerme en marcha.

Por suerte, y aunque no me haya parado a escribir, no he abandonado el proyecto ni un instante. Una profesora del Máster en Guión, Narrativa y Creatividad Audiovisual de la Universidad de Sevilla nos contó que si nos levantábamos con una idea en la cabeza y nos acostábamos con la misma, sería por algo. A mí me ocurre… ¿Será por algo? Quiero descubrirlo.

Más que de 0, empiezo de -5

Arrancar un coche que lleva años encerrado en un garaje es, más que complicado, casi heróico. Aunque mi caso no es comparable, me siento como si llevara años sin teclear una letra y la simple visión de la plantilla en blanco hace que el corazón me de un vuelco (pequeñito). No hay nada que me haga más feliz que escribir (más bien, que haber escrito, a lo Dorothy Parker) pero, a la vez, no hay nada que me resulte más trabajoso que sentarme en mi escritorio, eliminar el “ruido” que me desconcentra y sacar algo productivo de toda una tarde dándole vueltas al coco.

Ojalá todo esto me lleve hacia alguna parte y, si no lo hace, tampoco pasaría nada. He disfrutado mucho en el primer proceso de creación, que va desde el NaNoWriMo de 2013 hasta junio del año pasado. Un año después, tras ver las cosas desde la barrera y de convencerme de que mi proyecto no es tan ajeno como a veces he tenido que creer (obligándome a desvincularme tras haberle cogido demasiado cariño), vuelvo a la carga. Ahora comienza el segundo proceso, más bien, la segunda parte de un gran proceso: vuelvo a los mapas de tramas, a los corchos llenos de hojas, a las carpetas y carpetas desperdigadas por mi ordenador, a las copias de seguridad y a las pérdidas de sueño en mitad de la noche. Por supuesto, vuelvo a la libreta junto a la cama, ya que nunca se sabe cuándo puede pillarte la inspiración ni cuál será la idea que haga de mi proyecto un conjunto redondo.

¿Me ayudáis a no perderme en este viaje? Como apoyo del blog, hace poco que he creado un newsletter quincenal donde iré contando aquellas cosas que influyen en mi proceso de trabajo, para bien y para mal. Si, como yo, eres un “culo inquieto” y no puedes estar más de cinco minutos sin hacer nada, suscríbete y ayúdame a no rendirme. Escribir es tan sufrido como satisfactorio. ¿Seguimos luchando?

NaNoWriMo 2014: semana 4… ¡Lo conseguí!

Como todos los años, parecía que el día 30 de noviembre no llegaba nunca y, a la vez, nos ha pillado casi por sorpresa a los que participamos en esta locura. De nuevo, el NaNoWriMo nos ha servido para desarrollar esa escritura automática que nos resulta tan complicada en ocasiones, para desarrollar situaciones y personajes y para darle una oportunidad al nuevo borrador que, tras un mes escribiendo sin cesar, hemos creado.

En total, unas 51.523 palabras en 30 días. Una historia circular de trama vertical y tres posibles subtramas que desarrollaré en las revisiones porque, por supuesto, esto no termina aquí. Ahora toca transformar lo que he escrito en lo que realmente quiero que sea, aunque eso todavía no lo tengo claro.

¿Cómo he vivido esta experiencia?

De forma apasionada y a trompicones. Esta recopilación de GIFs y la siguiente gráfica pueden explicarlo mejor:

nanowrimo

Aunque comencé cumpliendo las palabras diarias “obligatorias”, me estanqué durante el primer fin de semana y no fui capaz de recuperar el ritmo hasta hoy mismo. Aunque cada día me acercaba más a la meta, no lograba escribir lo suficiente como para ponerme al día. Este noviembre ha sido frenético y mucho más ocupado que el del año pasado. Sin embargo, lo he disfrutado tanto o más que el anterior NaNoWriMo.

Ha sido increíble. A pesar de estar lejos del núcleo de actividad wrimo en España, lo he vivido con tanta intensidad que lo echaré de menos. He participado en NaNoSprints y me he leído todos y cada uno de los posts escritos en relación con esta locura… ¡No solo soy yo la masoquista que ha disfrutado viendo cómo los minutos del reloj de mi PC seguían corriendo mientras que el contador de palabras no crecía! Hemos sido muchos los que hemos participado de esto.

¿Por qué participo en el NaNoWriMo?

Creo que ya no sé vivir sin el NaNoWriMo. Me ayuda a desarrollar argumento que, de otra forma, sería imposible para mí (tiendo a la dispersión y a la procrastinación absoluta). Tener una obligación contabilizable (en palabras) y trabajar bajo presión es lo que más me motiva para conseguir mis metas. Aunque no utilizo el NaNoWriMo para lo que, literalmente, está destinado: no escribo ni escribiré novelas nunca, no tengo talento para eso; sino que creo argumentos novelizados para proyectos de guión futuros que, por supuesto, no pienso dejar olvidados en un cajón.

El año pasado conseguí crear una serie dramática para televisión y, según las pistas que voy teniendo de mi borrador, me temo que está destinado a ser una miniserie. Quería escribir algo totalmente diferente a lo que hice el noviembre anterior, con tramas distintas y personajes que no se parecieran a los que ya había diseñado en otras ocasiones. No quería revivir las sensaciones que experimenté el pasado National Novel Writing Month, sino que quería descubrirme en otro terreno. Y creo que lo he conseguido.

¡He ganado! Ahora tan solo me falta la camiseta

nanowrimo

¿Quieres la tuya? Consíguela en la tienda de la página oficial.

¿Y vosotros? ¿Lo habéis logrado? Si no es así, no es el fin del mundo. Al fin y al cabo, el premio de escribir 50.000 palabras es un mes es ese: haberlas escrito. ¡Hemos ganado todos!

NaNoWriMo: semana 3

Hoy cumplimos tres semanas escribiendo nuestro borrador. En mi caso, se está convirtiendo en una tarea de lo más frenética: sigo con el tiempo en mi contra y la vida me está poniendo todas las trabas posibles para que este año me dé de cabezazos para conseguir llegar a la meta de palabras diarias. Tengo todas las papeletas necesarias para no superar el reto, ¿qué mejor circunstancia para darle en los morros y lograrlo? No he encontrado mejor motivación que la contrariedad que me persigue.

Aunque tenga muy claro mi destino, es inevitable encontrarme con problemas en lo referido a la creación durante el mes de noviembre. Todos tenemos unos hábitos distintos y no solemos escribir de una forma mecánica (salvo en casos excepcionales, los cuales admiro por su capacidad de concentración y disciplina). Sin embargo, tras dos años de participación en el NaNoWriMo he encontrado dos problemas comunes en todos los que nos lanzamos a escribir sin descanso durante 30 días:

La crisis

Tarde o temprano, era inevitable. La crisis del NaNoWriMo acaba llegando siempre, pese a que nuestro contador eche humo o esté falto de palabras, nunca falla. En mi caso, ha llegado en el ecuador del reto, a la vez que cumplía las 25.000 palabras (con algo de retraso) y mi historia parecía llegar al llamado punto medio. La crisis es difícil de explicar con palabras y muy fácil de entender cuando uno mismo la experimenta: un conjunto de sensaciones que ocurren a medida que escribimos una historia y que nos obligan a abandonarla. ¿Por qué queremos desechar todo lo que hemos trabajado? Nos desilusionan las tramas, le cogemos manía a los personajes, no nos apasiona sentarnos a aporrear el teclado… Definitvamente, la estamos atravesando. Pero la crisis es tan fácil vivirla como librarnos de ella. El antídoto es sencillo: escribir, escribir y escribir. Y en ello estamos…

La procrastinación: mi mayor pecado

No puedo evitar perder el tiempo, más aún cuando escribo en el ordenador. A pesar de haberme descargado un software para trabajar sin distracciones, me paso todo el rato “escapando” a las redes sociales, a consultar qué está pasando en el mundo o, simplemente, a actualizar el contador de palabras de la plataforma oficial. No tengo remedio. Lo he probado todo: desconectar el ordenador de la red, dejar el móvil en otra habitación para no consultarlo, “premiarme” si no dejo de escribir en X minutos seguidos… Pero lo único que me sirve de verdad es trabajar con el método Pomodoro. Tan solo así soy capaz de escribir alrededor de 1.000 palabras en 25 minutos, lo que considero un logro. Sin él, no supero las 300 en una mañana. La procrastinación, como la crisis, es inevitable, y más aun cuando la tarea a realizar se extiende a lo largo de todo un mes.

Poco a poco

A pesar de todo, lo estamos consiguiendo. Cada vez estoy más cerca de la meta y aunque este año tengo más impedimentos para conseguirlo (el año pasado estaba prácticamente libre), no lo dudo ni un segundo. Mi truco para vencer los problemas de los que os hablo en este post es tan sencillo como eso: tener muy claras nuestras metas. Escribir 1667 palabras al día no supone un esfuerzo titánico y podemos entrenarnos para que este ejercicio sea cada vez más sencillo.

Por suerte, no estamos solos en esto. Durante el mes de noviembre se han realizado quedadas presenciales en Zaragoza, ciudad oficial del NaNoWriMo en España en 2014. Yo me he quedado con las ganas de asistir (me pilla muy lejos) pero no me quedo atrás comentando mis avances con el hashtag #tuhistoriaimporta, en la web oficial de NaNoWriMo y en el Tumblr de Wrimo España. ¡Somos muchísimos en esto! Y espero que el año que viene contemos con el doble de participantes.

NaNoWriMo: semana 2

No sé si a vosotros os ocurrirá lo mismo, pero yo comienzo a comprobar las consecuencias de escribir a cascoporro durante dos semanas: cada vez me cuesta más trabajo sentarme en el escritorio (o, como lo estoy haciendo últimamente, en la cama y acompañada de un café) y ponerme a teclear como una loca. El año pasado me ocurrió lo mismo: tuve un parón a mediados de noviembre, bajé el ritmo de producción e, incluso, llegué a desilusionarme un poco con la historia. Sin embargo, quiero creer que este año no estoy cometiendo los errores del anterior y que equivocarme me sirvió para que en esta ocasión me resultara todo más sencillo.

Los errores más comunes durante el NaNoWriMo

A pesar de que llevo un retraso de, más o menos, 5.000 palabras, no me cabe ninguna duda de que lo voy a conseguir. Aunque el NaNoWriMo sea un reto de “cantidades”, estoy muy tranquila. El año pasado viví en una montaña rusa durante el mes de noviembre y en esta ocasión no voy a dejarme llevar ni por las emociones ni por las metas a corto plazo. Tan solo tengo un objetivo: llegar al 30 de noviembre con 50.000 palabras escritas y no me importa escribir un día tan solo 100 y otro pegarme un palizón de 5.000. Durante el NaNoWriMo anterior aprendí muchísimo gracias a haberme equivocado. ¿Y cuáles fueron mis mayores errores?:

  • Mirar atrás: una de las primeras normas que me impongo cuando estoy delante del ordenador es la de no revisar lo que he escrito antes. No importa cuanta mierda escribas (durante en NaNoWriMo se escribe mucha, muchísima), lo único que nos interesa en el mes de noviembre es escribir, simplemente, mucho. Cuanto más escribamos (mejor o peor), más material tendremos para la posterior revisión. Tan solo escribe, escribe, escribe y, sobre todo, disfruta.
  • Arrepentirse a medio camino: abandonar no es una opción posible. A día 15 de noviembre y tras 25.000 palabras a nuestras espaldas, ¿vamos a desechar todo el trabajo que hemos realizado hasta ahora? Hemos invertido mucho tiempo durante estos días (y durante la planificación, aunque no los contabilicemos), ¿estás seguro de que quieres tirarlo todo por la borda? ¡No vale la pena!
  • No haber planificado lo suficiente: aunque ya es demasiado tarde para lamentarnos por lo que no hicimos hace algunas semanas, la falta de planificación empieza a notarse tras el hype de los primeros días. Cuando se nos ha pasado el subidón del comienzo y escribir comienza a ser algo rutinario, comenzamos a encontrar agujeros como precipicios a los que nos da miedo asomarnos. ¿Por qué no caminar por el borde en vez de mirar hacia abajo? Surca las lagunas que encuentres a lo largo de tu borrador y, si te bloqueas en un punto, ¡pasa a otro! Ya habrá tiempo para pensar cómo remendar los errores.

Y, a pesar de todo, ¡gané!

¡Vienen novedades!

Así como durante este mes de noviembre no paro de escribir, tampoco paro de trabajar (en todos los sentidos). En diciembre ‘Vivir de la Tele’ cumple un año y estoy preparando el mejor de los regalos. Todavía no puedo adelantar casi nada, tan solo puedo deciros que el blog quedará irreconocible (¡para bien!). Muchísimas gracias a todos los que leéis y comentáis como os está yendo el mes de noviembre. ¡Somos muchos participando en este reto! Charlamos en Twitter con el hashtag #tuhistoriaimporta, en la web oficial de NaNoWriMo y en el Tumblr de Wrimo España.

NaNoWriMo 2014: semana 1

Hoy cumplimos una semana trabajando en nuestro desastroso borrador. A día de hoy, deberíamos tener unas 15.000 palabras, muchas dudas y también muchísima ilusión por continuar escribiendo. Pero es inevitable que durante este proceso nuestras emociones sean una montaña rusa: habrá días en los que amemos nuestra creación y, otros, en los que deseemos tirarla a la papelera sin miramientos.

¡No te rindas!

Aunque todavía sea muy pronto para que te hayas cansado de tu proyecto, seguro que ya muestras algún signo de hastío: cada vez te cuesta más trabajo sentarte a escribir, abres el documento y no sabes por dónde empezar, comienza a faltarte tiempo e inspiración… ¡Stop! Ni te plantees abandonar este reto, pues has trabajado mucho (y seguirás trabajando) por sacarlo adelante. A pesar de que el NaNoWriMo pueda parecer que tan solo se desarrolle en un mes, los que participamos en él sabemos que no es así en absoluto. Entonces, ¿cómo vas a echar a perder un proyecto de meses, quizá años, de trabajo? ¡Ni de broma!

  • Manten una rutina: a mí me ayuda escribir siempre a la misma hora. Prefiero hacerlo cuando cae la tarde (ahora, más temprano que hace unas semanas) y comienza a haber silencio en la calle. Para mí, escribir por la mañana es prácticamente imposible. Encuentra tu momento perfecto, cuando más energía tengas o más fácil te resulte encontrar las palabras. Es cuestión de ir probando.
  • Escucha música: ¿te desconcentra el silencio? ¿Te cuesta escribir si hay barullo en tu casa u oficina? A mí me ayuda valerme de algunas playlists que, según el ritmo de la acción que lleve mi historia o la temática de lo que ocurre, pueden ser más o menos frenéticas o relajadas. Me gustan esta, esta y esta, aunque no soy fetiche de canciones y sí de artistas. Durante en NaNoWriMo 2013 me dio por escuchar Placebo, Russian Red y Vetusta Morla; este año, me ha dado por Sia, Chvrches, St. Vincent y Bjork.
  • Escribe, como única tarea: para favorecer la concentración, utiliza técnicas que te impidan realizar varias acciones a la vez que escribes tu borrador. Yo utilizo Q10, un software gratuito que funciona a pantalla completa y te ofrece un entorno cómodo (yo le cambio los colores de fondo y texto, el predeterminado viene en fondo negro y texto verde, muy Matrix) ideal para que escribas sin descanso. Por otro lado, suelo escribir mediante la técnica Pomodoro, ya que me permite administrar el tiempo para potenciar la productividad (así, evito distracciones, en la medida de lo posible).
  • Si no encuentras tu ambiente ideal, invéntalo: existen aplicaciones y páginas webs que recrean los ambientes sonoros de ciertos lugares propicios a concentrarse. Coffitivity imita el barullo típico que encontramos en una cafetería y Rainy Mood, el relajante sonidos de la lluvia. Si es que, está todo inventado…
  • No dejes de pensar en lo que estás escribiendo: aunque no abandonar tu novela ni en sueños pueda producirte saturación y acabes a finales de noviembre sin querer saber nada más del maldito borrador, tener la cabeza en funcionamiento durante todo el tiempo es tan necesario como inevitable: si has elegido el proyecto correcto, lo sabrás cuando no puedas dejar de pensar en él, cuando lo tengas en mente desde que te levantes hasta que te acuestes. Esto agilizará la creación, te adelantarás a los acontecimientos y te sentirás inmensamente satisfecho. Por tanto, escribirás más y más.

Y a vosotros, ¿qué tal os va?

Es un verdadero placer participar en este reto de forma social, conociendo los avances de todos y motivándonos los unos a los otros. Si os soy sincera, yo estoy sufriendo una recesión (que no crisis) de palabras meta. Este fin de semana me he relajado un poco y no he alcanzado la cantidad necesaria para que el contador se ponga de color verde. ¡Pero no pasa nada! Ya me estoy poniendo al día y, en lugar de las 1667 palabras diarias que me toca, haré por que sean más de 2000 (o 3000).
Hasta aquí el post. No olvidéis que el Tumblr oficial de Wrimo España sigue activo, inspirando a todos los locos que como yo han decidido participar en este reto… ¡A seguir escribiendo!

NaNoWriMo 2014: comienza el viaje

No estas solo. Somos muchos los que nos enfrentamos al NaNoWriMo 2014. Algunos, reincidentes como yo; otros, probarán qué se siente por primera vez al escribir 50.000 palabras en tan solo un mes… Menuda locura, ¿verdad? No es tan complicado como parece. Con un poco de disciplina, planificación y, sobre todo, mucha pasión, noviembre se te pasará volando. A mí me gusta llevar las cifras al día, cumplir con objetivos a corto plazo para retrasar el momento de querer abandonar… Porque, hagas lo que hagas, llegará. El truco está en saber reconocerlo y dejarlo pasar tal y como vino.

Y ahora, ¿qué?

El día 1 de noviembre está a tan solo un día de distancia. Has tenido tiempo para hacer todos los preparativos: gestionar tu calendario y las metas que alcanzarás, preparar borradores para no perderte por el camino o bocetear los personales que aparecerán en la primera versión de tu novela-argumento-lo que quieras que sea esto. Pero, ante el tan esperado día como tan temido, ¿cómo debe ser nuestra actitud a la hora de enfrentarnos a este reto?

Mi primera vez fue el año pasado y lo superé con éxito. Te doy algunos consejos que a mí me fueron de mucha utilidad:

  • Duerme bien: estar descansado es esencial para nuestra concentración. Habiendo dormido, al menos, siete horas, tendremos un punto más a nuestro favor. Así, centrarnos nos resultará más sencillo y no “remolonearemos” durante los primeros días de NaNoWriMo, donde nuestra costumbre de escribir todavía no se ha instaurado.
  • Come de forma saludable y haz algo de ejercicio: liberar endorfinas resulta beneficioso para soportar mejor los periodos de estrés. El deporte te abre la mente y te aporta satisfacción: al fin y al cabo, estamos cumpliendo metas a medida que hacemos una serie de abdominales o corremos un kilómetro más. Escribir 1666 palabras diarias es más complicado que eso… ¿O quizá no tanto?
  • Encuentra tu lugar ideal para escribir: a veces, tu habitación o el despacho donde sueles trabajar no es la zona de la casa donde mejor fluyen tus ideas. Probar en el salón, en la terraza o en la cocina, a distintas horas del día, puede ayudarte a desbloquearte. A mí me gusta escribir en la terraza cuando cae la tarde (y no hace frío aun), aunque también disfruto yendo a bibliotecas donde la concentración es máxima. No temas escribir en lugares públicos: cafeterías, parques, playas… ¡Cualquier lugar es válido si te inspira!
  • Cuéntale a la gente lo que estás haciendo: los éxitos compartidos son más valiosos que los que se quedan en la intimidad. Si tus amigos y tu familia saben que estás trabajando para escribir un borrador de 50.000 palabras en un mes, serán más comprensivos con tus necesidades: no te hablarán tanto por Whatsapp ni te darán la vara con salir el fin de semana (estarás demasiado ocupado escribiendo, a no ser que te organices para tener libre de viernes a domingo). En las redes sociales ya hay movimiento alrededor del hashtag #tuhistoriaimporta en Twitter y en los foros de NaNoWriMo España. No sé qué haces que todavía no has participado…

¡No hay vuelta atrás!

Ya está. Ya está todo preparado para comenzar… ¡Qué nervios! ¿Soy la única que ya se muerde las uñas por que llegue el día 1? Estoy segura de que no… ¡Manifestaos! Yo os contaré todo sobre mi proceso… ¡Pero también quiero saberlo todo del vuestro! ¿Cuáles son vuestros trucos para no abandonar durante el mes de noviembre? ¿Qué técnicas de concentración os funcionan mejor? ¡Fundidme los comentarios del blog! Muchísima suerte a todos.

NaNoWriMo 2014: comienza la cuenta atrás

Noviembre es, para mí, un mes imprescindible. No puedo faltar a la cita que llevo asistiendo desde el año pasado y que tantos buenos resultados me aportó desde el momento que decidí formar parte de esta locura. El NaNoWriMo quizá parezca un suicidio para los escribientes que jamás se hayan planteado la creación compulsiva, es decir, escribir, escribir y escribir sin apenas descanso. Para mí, es un verdadero placer.

¿Qué estoy tramando?

Me lo he planteado cientos de veces, pero jamás he logrado comenzar una “novela” y darla por concluída. En este caso, el NaNoWriMo me sirve para escribir un argumento sin rumbo, por así decirlo (el destino de las 50.000 palabras no lo decido hasta que lo tengo delante de mis narices. Por así decirlo, me elige a mí, no yo a él). En clase de escritura de guión del máster que hice en la Universidad de Sevilla nos dieron una serie de pasos para que la conclusión de nuestra obra fuera precisa y, sobre todo, tal y como la imaginábamos en su origen: desde la idea hasta el guión final, pasando por un storyline, un mapa de pulsos y un argumento “novelizado”. En este caso, el punto del producto que desarrollo es el más largo del proceso.
Hace mucho que asumí que no estaba hecha para rellenar las páginas de un libro, sino que se me daba mucho mejor describir acciones que se reflejaran en la pantalla. No soy demasiado buena en las descripciones (por mucho que me empeñe, tengo la sensación de que soy muy pedante escribiendo algo puramente literario) y mi punto fuerte es la creación de personajes. Cada cual utiliza el NaNoWriMo como mejor le conviene, los hay  “rebeldes” que se niegan a escribir en formato novela durante el mes de noviembre y se atreven con un guión a pesar de que las 50.000 palabras no puedan equivalerse a un largometraje. En este caso, me ciño a las reglas y, como ocurrió el año pasado, será lo que tenga que ser…

¿En qué punto me encuentro?

Faltan dos semanas para que llegue el día 1 y comience a correr el contador de palabras. Ahora estoy definiendo las estructuras de las tramas, por dónde quiero que circule mi historia, qué puntos de giro deseo que sucedan y con qué fin, que es lo más importante. Tengo muchos datos calibrados, mapas diseñados en mi cabeza (los cuales, en estos días, espero trasladar al papel) e, incluso, fragmentos en los que pienso cuando desde que me levanto hasta que me acuesto. Ahora no vale escribir, es trampa hasta el 1 de noviembre a las 00 h, esa es la norma que me impongo para no “viciar” aquello en lo que pienso.
Creo que sé qué quiero escribir. Todavía es pronto (a pesar de que lleve planificando desde agosto, en dos semanas puede ocurrir cualquier cosa y mi historia puede sufrir cambios inesperados), pero ya conozco los puntos clave de lo que quiero contar: tengo definidos los personajes y sé cuáles son sus objetivos. Llevo rumiando esta idea en mi cabeza durante mucho tiempo, incluso la llegué a plasmar en el papel (al menos, lo intenté), aunque siempre con resultados nefastos. Hace varios años decidí posponerla, me convencí de que “no era su momento” y la dejé reposar. Ahora, no tiene nada que ver con lo que era en su origen, no sé si es mejor o peor… Lo descubriré cuando termine el mes.

¿Cómo me inspiro?

Llevo mucho tiempo documentándome sobre este fenómeno (antes incluso de animarme a formar parte de él), rebuscando en Internet y aprendiendo de la gente que está tan loca como yo para disfrutar el frenético mes de noviembre. Los siguientes enlaces me han ayudado mucho:

¡Espero que a vosotros también os sirva de ayuda! Por cierto, acaba de ponerse en marcha la web Wrimo España y este año comentaremos nuestros progresos en Twitter bajo el hashtag #tuhistoriaimporta. ¿Qué ocurrió con vuestras 50.000 palabras del año pasado? ¿Se quedaron en tan solo un proyecto o han ido más allá?

Yo gané el NaNoWriMo

Aunque el National Novel Writing Month empiece en noviembre, los lectores habituales del blog y mis redes sociales sabrán a estas alturas que soy una previsora compulsiva. Para los que todavía no lo sepan, escribo esta entrada para mostrar cómo lo hice. No fue nada del otro mundo: un poco de inspiración, noches en vela y salidas de la zona de confort a la fuerza que, a pesar de que resulte de lo más jodido, acaba convirtiéndose en un auténtico placer.

 

El cómo y el porqué

Conozco la iniciativa NaNoWriMo desde que comencé a “escribir” (no sé deciros una edad exacta, quizá a los 14 o 15 años). El año pasado decidí participar: acababa de matricularme en un máster que me obligaría a escribir cada día y me pareció la mejor manera para comenzar a engrasar la maquinaria. Sin embargo, pensé que aquello sería quizá la tarea más difícil a la que nunca me había enfrentado: comprometerme a escribir sin excusas, aunque para mí misma, me resultaba más complicado de lo que parece. Yo, que no era capaz de escribir dos páginas sin deshacerme del archivo al mínimo fallo, que me desencantaba (y lo sigo haciendo, no os engaño) cuando encontraba “agujeros” en lugar de remendarlos, iba a escribir una novela. ¡Una novela! Con todo lo que conlleva escribir una novela…

¿Estaba loca? Quizá, pero había planificado mi aventura con antelación y enfrentarme a un mes de estrés, falta de sueño y comidas de coco a todas horas me ilusionaba más que nada en el mundo. No me lo pensé dos veces, le conté a mis amigos y a mi familia que iba a pasar el mes de noviembre escribiendo (decirle a tus allegados que participas en el NaNoWriMo es casi tan importante como participar. Ellos serán un apoyo esencial en esta travesía) y llené una libreta de sinopsis, descripciones de personajes e ideas sueltas para que, cuando llegara el día 1 del temido (o deseado) mes, lo tuviera todo listo para comenzar.

E hice lo que jamás había conseguido: escribir sin mirar atrás. Me había encaprichado con mi historia a pesar de las lagunas que encontraba a medida que escribía, pero me dejó de preocupar cuando aprendí que la revisión sería una tarea que desempeñaría en el futuro. De hecho, mi “novela” se convirtió unos meses después en una serie dramática para televisión. NaNoWriMo me sirvió para desarrollar el argumento de la historia y describir múltiples líneas y posibles tramas… Todo una aventura creativa que, para quien no lo haya probado todavía, es digna de experimentar. Escribir 50.000 palabras en un mes puede dar miedo. Un post como este tiene poco más de 1.000 palabras y a veces nos cuesta la misma vida publicarlo. ¿Cómo vamos a ser capaces de escribir una novela? Creedme, no es tan difícil, mucho menos con ilusión.

Y así gané mi primer NaNoWriMo el 28 de noviembre de 2013, con días de margen por si me faltaba tiempo. Y me quedé corta: las 50.000 palabras que alcancé (51.000 y pico) no me fueron suficientes para cerrar la historia que tenía en mente, pero no me preocupaba el resultado final. Estaba muy orgullosa de haber realizado lo que me propuse. Los resultados ya vendrían después…

 

Decálogo para no abandonar a la semana

1. Planifica y vencerás: es esencial tener las cosas muy claras para cuando llegue el día 1 del mes más frenético y excitante (en cuanto a creación) del año. Pregúntate qué quieres escribir y cómo lo harás antes de comenzar a hacerlo.

2. No pierdas el norte: crea un mapa conceptual o una escaleta donde se vean representados los puntos clave de tu novela (detonantes, puntos de giro, clímax, etc) para saber qué camino debes tomar cuando te enfrentes a una encrucijada. Créeme, te enfrentarás a varias.

3. Plot, plot and plot (argumento, argumento y argumento): centrarnos en el argumento que hemos boceteado antes de comenzar el proceso es muy importante para combatir el síndrome de la hoja en blanco. Quizá nos surjan nuevas ideas que se alejen de la línea que trazamos al principio y siempre podemos anotarlas para el momento en que nos sirvan de ayuda. Lo que escribimos durante el mes de noviembre es tan solo un borrador, jamás una novela como tal. Tendremos todo el tiempo del mundo para reescribirla y revisarla (y destrozarla).

4. Aléjate de las excusas: para lograr alcanzar las 50.000 palabras en un mes tan solo debes escribir 1666 palabras al día, es decir, alrededor de 5 páginas a tamaño 12 y un interlineado de 1,5. Al principio asusta, pero no es para tanto.

5. Sé tan previsor como puedas: si un día no puedes escribir las palabras que te corresponden, procura escribirlas antes. Organiza tu calendario de forma inteligente, sin sobrecargarte con metas imposibles de alcanzar o dejando que la inspiración sea quien decida si conseguirás o no tus objetivos.

6. Encuentra tu espacio ideal: escribir en una zona en donde te sientas cómodo es esencial para que acometas la tarea que te has propuesto. Si no estás a gusto con la luz, la silla, el escritorio o el ordenador, cambia de método. A pesar de trabajar siempre en la misma habitación (o en la misma oficina o en la misma biblioteca), es normal que a veces nos bloqueemos y necesitemos cambiar de aires. Es una buena opción escribir en la terraza o cambiar el procesador de texto por una libreta y un bolígrafo.

7. No abandones tus responsabilidades: el NaNoWriMo no es un trabajo (a priori), sin embargo, tampoco es un pasatiempo. Ten claras tus prioridades y reserva un tiempo a escribir cada día.

8. Un hábito = 21 días: seguro que al principio te cuesta mucho más voluntad que a medida que pasen los días. Los expertos aseguran que si realizamos una tarea durante 21 días seguidos, aquello que nos hemos propuesto se convertirá en un hábito y dejará de ser una obligación.

9. No te dejes vencer: lo que estás haciendo es algo grande. 50.000 palabras no son moco de pavo… Siéntete orgulloso y sigue adelante con lo que te propusiste el día 1 y conseguirás el 30. No abandones ahora, ¡no lo hagas nunca!

10. Celebra tu victoria.

Este post va dedicado a Blanca Muñoz, quien se enfrentará conmigo a esta locura el próximo noviembre. Ella, como yo en un principio, tampoco se atrevía a embarcarse en proyectos a largo plazo y de tal extensión. Nosotras lo haremos juntas, ¿os apuntáis vosotros?

IMAGEN: Memories of old / Memorias de antaño, de Victor Nuño (Flickr)

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