De qué hablo cuando hablo de crear

Posted by in Creación, Guión

Al más puro estilo Murakami, he querido escribir esta entrada por el simple placer que me produce escribir. Llevo mucho tiempo haciéndolo, desde que entré en primero de Periodismo y, hasta ahora, criticando los estrenos en Perdidos en la Tele, en clase por asignación y por gusto, por cuenta propia y sin tregua. Escribir no es solo escribir, para mí, es viajar lo que no puedo en la vida real, descubrir cosas nuevas, personas nuevas, crear el mundo. Y, aunque pueda parecer pretencioso, la labor del creador no es más que la de hacer sentir a los demás.

A finales de junio defiendo mi Trabajo de Fin de Máster ante un tribunal. Desde las Navidades pasadas estoy trabajando en él y la idea lleva rondándome la cabeza varios años. Vamos, que no es nada improvisado ni pensado por necesidad, sino que estoy creando la serie dramática “de mis sueños”. Y digo creando porque, aunque la haya entregado como un proyecto supuestamente terminado, sigo dándole vueltas para mejorarla y moverla en un futuro no muy lejano.

Murakami escribió una especie de autobiografía en la que relaciona el descubrimiento de su talento con la aventura del running. Yo, sin embargo, que todavía no me atrevo a correr un kilómetro seguido (aunque lo conseguiré algún día, lo prometo), he querido hacer algo parecido. ¿Qué significa la escritura para mí? Hace un año hubiera contestado sin pensarlo pero hoy, tras haber escrito más que nunca en mi vida en tan solo un curso escolar, no soy capaz de encontrar una definición que me convenza. La creación no se limita a escribir cincuenta páginas o unos versos, qué va…

Inspiración, ¿dónde encontrarla?

Desde que descubrí el placer de la escritura hago “rituales” para encontrar la inspiración en cualquier momento y lugar. Y aunque Picasso dijera que la inspiración siempre se encuentra trabajando, he pasado mucho tiempo esperando a que apareciera para ponerme manos a la obra y no he hecho más que perder el tiempo. Mientras encuentro a la musa, creo playlists de las cuales me canso pasadas dos semanas (o según los textos que tenga que escribir, los personajes que tenga que diseñar… Las circunstancias van variando), me paso las tardes mirando fotos bonitas en Instagram o leyendo noticias en la portada de Menéame o Reddit. Cuando miro el reloj, el tiempo se me ha echado encima sin que me haya dado cuenta.

He descubierto que tengo una gran facilidad para trabajar bajo presión, una bendición en mi profesión (como guionista y periodista, aplicable a ambas) y que es mejor escribir mucha basura de un tirón para revisarla después. No pensé que esta entrada estuviera repleta de citas célebres pero es inevitable al hablar de inspiración y rutinas literarias. Hace años encontré una imagen que llevé durante mucho tiempo de fondo de pantalla en el móvil para que me sirviera de recordatorio.

Un día me dio por investigar de dónde venía, cómo a Hemingway se le había ocurrido tal afirmación que significaba para mí mucho más que escribir borracha y editar sobria (yo lo relacioné con el hecho de escribir sin revisar y revisar sin escribir, un método que a mí me funciona por ahora). Bendito Reddit. En este blog se investiga que no hay material atribuible a este autor que confirme que Hemingway afirmó tal cosa. Peter De Vries, en su novela Reuben, Reuben, podemos leer:

Sometimes I write drunk and revise sober, and sometimes I write sober and revise drunk. But you have to have both elements in creation — the Apollonian and the Dionysian, or spontaneity and restraint, emotion and discipline.

He descubierto que la labor de investigación es una de los procesos que más me inspiran para escribir: leer la prensa, buscar en foros especializados, artículos en revistas, leer, leer, leer. Para escribir con verosimilitud hacer falta saber muchas cosas que solo se aprenden a base de constancia e inquietud. No conozco ningún guionista que carezca de curiosidad ni ningún escritor que pase un solo día sin leer algunas líneas. Tener los ojos bien abiertos es la mejor forma para inspirarse. Así que, he incluido esta premisa como una más dentro de mis “rituales”.

El resurgir del fénix: rescatando mierda de la papelera

Leí una entrada en Bloguionistas (portal indispensable para los que escribís o estáis interesados en el mundo del guión) donde se hablaba, por así decirlo, de la curva evolutiva que sufre un guionista a la largo del proceso de creación. Este párrafo resume a la perfección su esencia:

Los guionistas vivimos en un continuo “sube y baja” emocional. Un día, lo que estás escribiendo te parece la hostia, y al otro, una mierda. Así, sin término medio. Y para poder seguir escribiendo (y convertirse realmente en un guionista), lo mejor es aceptarlo. Somos así. ¿Qué resulta agotador? Desde luego. Pero es lo que hay (Lee el original aquí).

Siempre me he considerado una persona poco paciente pero, gracias a la escritura, he descubierto que soy todo lo contrario. Empeñarse en desarrollar una idea tal y como la trazamos en nuestro pensamiento, darle mil y una vueltas, escribir y reescribir lo mismo durante meses me ha servido como un ejercicio de control de la desesperación. Me he enganchado de personajes, les he cogido manía a otros, me he cansado de según qué tramas y he tenido pesadillas con las historias que creo. Sin embargo, he aprendido a aislarme de mis sentimientos, a convertirme en otra persona cuando escribo, en una especie de robot sin recuerdos ni experiencias. Crear es separarse del mundo conocido para sumergirnos en el que queremos escribir.

He llenado papeleras hasta arriba de hojas que no conseguía rellenar sin un solo tachón, me he arrepentido y he tenido que rescatar alguna que otra bola desecha. Una profesora del Máster en Guión, Narrativa y Creatividad que acabo de terminar, nos recomendó a principio de curso que no tiráramos un solo papel, a pesar de que nos parezca la tontería más gorda. Nos dijo que buscáramos una caja (o una carpeta o un archivador) y guardáramos todo aquello que escribiéramos porque, nunca se sabe, puede valernos en cualquier momento en el futuro. Y no sabéis la razón que tiene… Ahora rescato personajes que pensé años atrás y les estoy sacando más jugo que nunca para proyectos futuros.

Me estreno

Aunque a veces me las quiera dar de entendida (y, por supuesto, se quede en un intento fallido), no tengo idea de nada: ni de guión ni de blogs ni de creación ni de buscar inspiración y menos de encontrarla. 2014 está siendo un año de estrenos de todo tipo, sobre todo de lo relativo a lo “profesional”: ha sido la primera vez que he escrito guiones, que he creado una serie dramática, que he “trabajado” para una productora de televisión y que he hablado de series dramáticas en la radio. Tan solo espero que no se quede en eso, en un comienzo.

Con la defensa de mi Trabajo de Fin de Máster ante un tribunal doy por finalizada mi etapa como estudiante de guión. Sin embargo, no sé si puedo considerarme guionista todavía.