Tras el comienzo de la decimoséptima edición de Gran Hermano y su caída en picado inminente, quienes apreciamos los formatos que mantienen su esencia y provocan en el espectador las reacciones más sanas como la carcajada o la ternura hemos saltado de la emoción tras conocer la gran noticia del regreso de Granjero Busca Esposa a la pequeña pantalla. El programa, cuyas emisiones finalizaron en 2011 y el fenómeno “tróspido” comenzaba a despuntar (aunque no fue evidente hasta 2012 con el comienzo de Quién Quiere Casarse Con Mi Hijo), regresa en un momento social y tecnológico óptimo: en 2008, cuando se estrenó la primera temporada de este reality, todavía andábamos tanteando Twitter y, por supuesto, no habíamos asimilado su consumo simultáneo con el de los contenidos de la televisión. Ahora, vamos sobrados de experiencia y gusto por la guasa multipantalla.

Los granjeros de la cuarta edición del programa. De izquierda a derecha: Román (agricultor y ganadero), Gustavo (pastor trashumante), Luis (jinete), Melendi (ganadero), Jonathan (ganadero) y César (ganadero y agricultor).

Tal y como reza el título del programa, Granjero Busca Esposa cuenta con una premisa sencilla y una criba que ya hemos visto en otros formatos de la casa: los hombres (aunque también han participado mujeres) deben seleccionar a las chicas que consideren más idóneas para acompañarles en lo sentimental y, por supuesto, en el duro trabajo de los animales, el campo y la vida retirada de la urbe. Al igual que en los dating shows que hemos visto en Cuatro, lo que hace grande a este formato es el casting, el montaje y el desarrollo de las tramas. Por suerte, tanto los granjeros como las aspirantes a granjeras son bastante peculiares. Además, las historias surgen sin apenas ser forzadas a través del guión gracias a las situaciones cotidianas: el duro trabajo diario, el entorno y el choque de egos… ¡Una granja da para mucho!

Que viva Twitter, Vine y los realities

El reality es el género más fuerte de la televisión: además de su exclusividad de plataforma (por ahora, solo es posible su desarrollo en la pequeña pantalla, tal y como está planteado), provoca reacciones más allá de las historias que vemos desde nuestro sofá. Además del rendimiento de los títulos como Quién Quiere Casarse Con Mi Hijo o Un Príncipe Para… en cuanto a audiencias y posterior reciclaje de algunos personajes por parte de la factoría de Mediaset para su uso en otros formatos como Supervivientes, GHVIP o hasta el improvisado pero no menos polémico Campamento de Verano; el éxito de los “trospi-realities” se demuestra en la huella que dejan para la posteridad. Prueba de ello es que todavía recuerdo a Pedro, participante de la tercera temporada de Granjero Busca Esposa, y en ocasiones me sorprendo a mí misma recitando algunas de sus escatológicas frases lapidarias que nada tienen que envidiarles a las que suelta doña Eugenia en Aída.

Pedro, a pesar de sus peculiares hábitos de higiene, fue un imán de amor-odio para sus pretendientas.

Aunque hace algunos años no contábamos con tantas herramientas para que este rastro permaneciera en nuestra memoria, Granjero Busca Esposa consiguió que no nos olvidáramos de algunos de los momentos estelares del formato: la relación que conformaron Aitor y Ana y el vacío que le hicieron a la pobre Edurne, el encuentro “detrás de las cámaras” de la rusa Vera y el ganadero de toros bravos de Medina Sidonia (Cádiz) Carlos, los celos entre los gemelos Pedro y Jesús que, finalmente, desencaderaron una pelea en mitad de una cena delante de sus amigos y sus pretendientas;  y el final feliz de Raquel y Tito, quienes se casaron después de los días de convivencia del concurso.

Raquel y Tito, de la primera temporada, se casaron tras el concurso.

Mi pena reside en que en MiTele tan solo podemos ver íntegra la cuarta temporada… Con lo maravillosas que resultaron las anteriores. Yo solo espero que Pedro el cabrero vuelva a comentar la nueva edición de Granjero Busca Esposa en YouTube. Aquí, una muestra del tesoro que todavía permanece. ¡Solo puedo cruzar los dedos para que no se esfumen y poder seguir disfrutándolos!

A este vídeo lo titularemos “Como soy autónomo, hago lo que me da la gana”.

Aquí, Pedro el Cabrero graba un vlog en toda regla, donde nos muestra a su amiguis y lo que hace en una fresca noche de verano: comer pipas de girasol. Aunque no tenga nada que ver con el programa, no podía no incluir este extraordinario material.

Me ocurre lo mismo con este vídeo: el granjero, sin saberlo, graba un vídeo típico de bloguero gurú de moda y lifestyle. ¿Acaso todavía no sabéis qué ropa vestir para trabajar en el campo? No hay dramas: Pedro el cabrero os lo cuenta aquí.

Para nuestra suerte, el regreso de uno de mis realities favoritos llega en un momento más que adecuado: pese a que Pedro ya mostraba una tendencia hacia la crítica del formato y la traslación del mismo a otras ventanas, es ahora cuando hemos asumido por completo estos conceptos. Prueba de ello es cómo Twitter se revoluciona cada noche que emiten un programa de estas características o cómo Vine está cada vez más repleto de maravillosos fragmentos de vídeo de tan solo seis segundos con los mejores momentos de nuestros formatos predilectos. Además, los realities ya no solo se comentan en exclusiva en los corrillos de los magacines de las cadenas amigas, sino que el debate se ha mudado a las redes sociales, las plataformas se fortalecen gracias a ser trending topic y los seguidores conocen las estrategias para

La Campos, frotándose las manos para despellejar (televisivamente hablando, claro) a Raquel Morillas (GH3) en el corrillo de Día a Día. Y dirán de Sálvame

A tan solo unas horas del estreno de Granjero Busca Esposa, solo me queda calentar los dedos para twittear, retwittear y revinear como la auténtica seguidora que soy. No he tenido suficiente con los últimos contenidos tróspidos (más bien, casi tróspidos, como Quiero Ser Monja) que Cuatro nos ha ofrecido, y First Dates se nos queda corto a quienes disfrutamos descubriendo los hábitos más vergonzosos y las reacciones más hilarantes de aquellos que se prestan a mostrárnoslos.

El relevo de Bruján Argüelles y la vuelta de Carlos Lozano

El majestuoso carisma de la musa platino de los “trospi-realities” ha ayudado, sin duda alguna, a que estos programas no queden en el simple recuerdo de un contenido gracioso pero prescindible. Luján Argüelles ha conducido con maestría programas insignia de Cuatro pero no significa que sea imprescindible. Así como Mercedes Milá me llega a saturar edición tras edición de Gran Hermano y creo que sería una sorpresa positiva que probaran con caras nuevas para las futuras entregas (que las habrá, y varias, of course); el relevo de Carlos Lozano, la estrella estrellada y ahora recuperada por Mediaset gracias a su intensa participación en GHVIP, puede ser el punto de frescura que necesita Granjero Busca Esposa para no quedarse anclado en lo que ya vimos en las anteriores ediciones. El exmodelo y presentador tiene ahora la oportunidad ideal para que la audiencia se olvide de la época estelar (y estrellada) de los primeros Operación Triunfo (incluso a él mismo tampoco le vendría mal, la verdad).

Lozano, quien todavía disfruta de la resaca del reality que lo llevó al redescubrimiento televisivo, estará al mando de este gran formato: será el encargado de presentar las pretendientas a los granjeros, de contarnos cómo viven ambas partes una preciosa historia de amor o, todo lo contrario, de narrarnos cómo acaban tirándose los trastos durante los días de convivencia, el choque cultural, los celos y los malentendidos… ¡Y yo solo puedo morderme las uñas hasta los codos esperando a que empiece!

Disfrutar de los realities no es pecado, señores

Me da mucha pena encontrarme con reacciones de sorpresa (negativa) de los no seguidores de estos contenidos cuando expreso mi emoción por el regreso de Granjero Busca Esposa, por el anuncio de una nueva edición de Gran Hermano o por el simple comentario sobre una anécdota dentro del escenario de este tipo de formatos. Al parecer, que disfrute con los realities llega a significar para muchos que mis estudios, mi nivel cultural, mis lecturas o mis gustos valen menos que los suyos. Como ya comentaba en un post que escribí en este blogno es necesario avergonzarse de los guilty pleasures, pues en la espontaneidad y en la capacidad de elección de unos contenidos más o menos intelecturales, combinados con el disfrute por lo supuestamente burdo y nada educativo (¿o no tanto?) reside el equilibrio. Ojo, que tampoco es un delito no utilizar frases célebres de la Esteban y compañía en nuestras conversaciones del día a día… Pero a mí me dan la vida, para qué engañarnos.

Al igual que se respetan a los críticos que afirman encontrarse aturdidos ante en nuevo universo de creación audiovisual de contenidos que se presenta ante sus narices, ¿por qué íbamos a menospreciar a quienes se saben los nombres de todos los colaboradores de Sálvame Diario, hasta los de los fichajes más recientes? Al fin y al cabo, forman parte del imaginario cultural de la actualidad. ¿O es que este formato no ha supuesto una revolución continuada de lo que instauró Aquí Hay Tomate en lo audiovisual del pequeño formato, en el montaje y en el concepto de la fast tv? ¿Acaso esto no es cultura también?

Es una pena que no quede apenas rastro de las ediciones previas de Granjero Busca Esposa en la red, pues hubiera sido un cierre ideal para el post que hoy os traigo. ¿Qué le vamos a hacer? Al menos, quienes las disfrutamos en su momento, nos queda el consuelo del recuerdo de los momentos más desternillantes. ¿Estará la nueva entrega a la altura de las anteriores? ¿Echaremos de menos a Luján Argüelles? ¿Estarán los montadores tan inspirados como antes? ¿Qué pensáis vosotros? ¡Contádmelo en los comentarios!