Leo a Saramago y veo Gran Hermano. ¿Y qué?

Posted by in Televisión

Si la televisión es el medio de comunicación más criticado por sus contenidos supuestamente banales, de bajo interés cultural o escasa formación (conceptos erróneos), el reality es el género que más rechaza la sociedad de cara a la galería. Sin embargo, las audiencias demuestran todo lo contrario: a la gente le gusta verlo, comentarlo en redes sociales y, en definitiva, disfrutar de todo lo bueno que aporta. Que sí, que lo hace. Por supuesto.

Soy y seré una defensora a ultranza del reality

Mi andadura comenzó cuando a los 8 años, de chiripa, vi la expulsión de Mª José Galera (GH1). Me he tragado todas y cada una de las ediciones de Gran Hermano, casi todas las de Operación Triunfo, varios Supervivientes (aunque a trompicones, vi la primera edición de “anónimos” y he visto por encima todas las de los famosos), La Casa de tu Vida, Perdidos en la Tribu, Granjero Busca Esposa (programa olvidado que merece un post… Y lo tendrá), Mujeres Ricas, Alaska y Mario, Curso del 63, Quién Quiere Casarse Con Mi Hijo y algún que otro programa extranjero como Jersey Shore y el spin off de Snooki & Jwoww, Supersize VS Superskinny One Born Every Minute o Embarrassing Bodies entre otros. Se me escapan los títulos de los programas que no he seguido de forma habitual, aunque cada vez que encuentro un reality en la televisión me paro, al menos, a ver de qué se trata. Ahora estoy descubriendo los realities surcoreanos… Vamos, que soy una auténtica friki.

Una auténtica friki, pero ninguna friki

Todo el mundo tiene aficiones, más o menos dispares (yo lo comparo con el fútbol, ya que jamás conseguiré entender cómo puede atraer a las masas de la forma en que lo hace, pero lo respeto como lo que más). En ocasiones se me ha juzgado por ver y disfrutar de los realities, por vivirlos de manera apasionada. Siempre defiendo que, a diferencia de la imagen que posee la gente de que el reality es un contenido vacío, está lleno de factores culturales y de formación de pensamiento crítico. Además, el televidente empatiza con los concursantes y experimenta un sentimiento de identificación comparable con el que se produce con el cine o las series de televisión dramáticas. Por supuesto que el reality cuenta con elementos despreciables y que muchos de los titulos que podemos ver en la programación actual merecen morir pero, ¿acaso no hay canciones malas siendo la música una cosa maravillosa? No me gusta generalizar.

No hay guilty pleassures

No me siento culpable de ver ‘Gran Hermano’. Tampoco me siento culpable de disfrutar con mis demás aficiones, ¿por qué iba a hacerlo? Me gusta el deporte, el cine, la música y la lectura. Veo Gran Hermano y leo a Saramago, ¿y qué? Para gustos, colores. Habrá quien no soporte la novela realista del siglo XIX y no por ello sea menos culto que quien se emocione con un gol de su equipo o se pase días enteros haciendo cola para ver a su banda favorita en un concierto. Hace tiempo que pienso que los llamados guilty pleassures (aquellos placeres que hacen sentirnos culpables por disfrutarlos. Desde comerte un donut de chocolate en medio de una dieta hasta vivir apasionadamente el desenlace de una telenovela) no existen en realidad, sino que mucha gente prefiere que sigamos mintiendo al afirmar que vemos los documentales de La 2 (que si ya no los veía nadie hace diez años, cuando se escuchaba esta rancia expresión, ahora menos) a que seamos sinceros y declaremos que no solo vimos la primera edición del programa de “la vida en directo”, sino que nos hemos tragado muchas más. Yo, todas.

¿Y por qué nos da tanta vergüenza decir que hemos visto Aquí Hay Tomate (que cuando comenzó era un programa buenísimo, que no dejó títere con cabeza del caso Malaya), que todos conocemos las imágenes de Yola Berrocal gritando poseída ante un monitor en Hotel Glam y que, seguro, TODOS conocemos cómo se llamaba el primer ganador de Gran Hermano y, si me tiras, la segunda? Porque el reality en España está encasillado como un formato usado por la televisión más chabacana, aquella que tiende a la incultura de la audiencia para entretener con el humor más burdo… Quizá el reality en España no tenga el rodaje del que puede presumir el género en el extranjero, donde se utiliza para fines educativos y de explicación de fenómenos sociológicos. ¿A que esto no suena tan mal? La BBC produce esta cantidad ingente de realities… ¿Os sigue dando corte decir que veis Gran Hermano?

¿…Todavía no sabéis quién es?

 

Calentando motores

A mediados de septiembre comienza, como me gusta llamarlo, el reality por excelencia, del que llevo hablando meses antes de que se conociera fecha de estreno de la nueva edición. Y aunque mis compañeros de Perdidos en la Tele están preparando un espacio maravilloso para que, los frikis como yo, escribamos (charlemos, critiquemos, despotriquemos) sobre esta maravilla que es Gran Hermano; os seguiré dando la chapa con los aspectos más técnicos y enrevesados del programa por esta vía. ¿Quién se apunta a ver la 15ª edición de mi reality favorito?

IMAGEN: Gran Hermano