Esta tarde se ha hecho público que mañana, jueves 15 de mayo, comienzan los castings para la decimoquinta edición del gigante de los realities que tanto suelo mencionar en este blog: Gran Hermano.

¿Cómo se os queda el cuerpo? La novedad de esta entrega, como bien explica Mercedes Milá en la promo, es que los concursantes no participarán solos en el reality como estábamos acostumbrados a verlos. Esta vez, aunque no sabemos cómo, los grandes hermanos concursarán acompañados por su familia o amigos. En las redes sociales las reacciones no han tardado en aparecer y la percepción general es negativa.

 

Y esta es solo una pequeña muestra. La verdad, la idea de concursar en pareja no convence a los más fieles del reality por excelencia y dudo mucho que atraiga al público que lleva tiempo despegado de Gran Hermano por su decadencia. Pero, que no nos engañen, porque este movimiento no es una novedad en el formato: muchos de los participantes han contado con el apoyo de un compañero dentro de la casa.

La presencia de un familiar en Guadalix de la Sierra ha solido revolucionar al resto de los concursantes, sobre todo cuando éste entraba sin que nadie se diera cuenta. Los juegos de engaños, habituales en Gran Hermano, son recordados por los fans del programa y han dejado verdaderos momentos de carcajada explosiva. Conchi (“Conzi”) y Pamela y, en la última edición, Gonzalo y Carlos, dieron muchísimo juego en el reality.

¿Por qué los gemelos dan tanto juego? Por el despiste, el desquicie, la incertidumbre que provocan en los demás concursantes de la casa. Sin embargo, si los familiares entran juntos y los participantes saben qué relación tienen, ¿en qué queda el conflicto? En absolutamente nada. También hemos vivido momentos madre/hija. ¿Qué no se ha hecho ya en Gran Hermano? Me parece que muy poco.

Saray y Pilarita, gallegas y a cada cual más insoportable, protagonizaron momentos que quedarán en la memoria del reality. La madre, jugando un papelón de madre moderna y colega de su hija, levantó los odios más voraces del público y la hija, que para colmo acabó liada con su  mayor enemigo y ahogando sus penas en cucharadas de mayonesa a altas horas de la madrugada, tampoco se quedaba atrás. Pero jamás olvidaré a una madre/hija que, a pesar de que Gran Hermano estuviera investigando nuevas líneas de creación del programa, marcó un punto de inflexión. Esta vez la madre no concursaba, pero como si lo hiciera. ¿Recordáis a Patricia Ledesma y a la omnipresente Encarni? Por desgracia, hay muy poco archivo de aquella época (hace ya 12 años de su emisión) pero podéis ver aquí la primera gala y la última.

Patricia Ledesma, concursante de GH3 y segunda finalista.

Encarni Manfredi, madre de Patricia Ledesma, haciendo todo lo posible por matar a Marta López (GH2) con el poder de su mirada.

Quien entra en Gran Hermano no viene de nuevas: suelen participar verdaderos expertos en la materia, que han visto el reality desde la primera edición y que, incluso, se han presentado varias veces a los castings y saben cómo funciona el proceso. Algunos juegan un papel que les dura tan solo unas semanas (por mucho que digan los comentaristas, colaboradores de magazines donde se trata en programa y demás expertos, es imposible interpretar un papel en una casa aislada durante más de tres meses. A no ser que seas un neúrotico y te lo creas, pero eso ya son otros temas) y otros juegan bien sus cartas. Creo que el juego de los familiares o amigos no funcionaría a estas alturas, más que nada, porque los concursantes están ya muy resabiados. Sin embargo, confío en la factoría de Gran Hermano y en el poder que tienen de sorprender año tras año (aunque cada vez les cueste más trabajo).

Los realities donde los participantes juegan por parejas no suelen tener demasiada relevancia en la historia de la televisión. Salvo los concursos de superación tipo Pekín Express, los intentos que ha hecho Mediaset por cambiar las reglas del juego han sido fallidos. La Casa De Tu Vida, un programa donde las parejas debían luchar por su permanencia en la casa a la vez que la construían, es el perfecto ejemplo de este concepto. A los que os espantáis cuando escucháis hablar de Gran Hermano, ved el vídeo. Eso sí que era la jungla.

El reality obtuvo buenos resultados en la primera edición y creó personajes celebres que rodaron durante algún tiempo por los distintos platós de Telecinco. La tercera edición tan solo duró dos semanas. ¿Ocurrirá lo mismo con la edición número 15 de Gran Hermano? A los que somos fans desde hace tantos años nos daría muchísima pena pero, la verdad, el formato necesita muchos cambios para seguir siendo el fenómeno que era a comienzos del 2000. ¿Tiene fecha de caducidad el reality por excelencia de la televisión española? Por favor… ¡Que no sea así!